Sigamos con lo figurativo, la “tercera fuerza” es biológica y contiene las anteriores y añade propiedades a la materia. Cuando te miro, veo que eres un ser vivo y me digo “un hombre”, lo que no veo son tus compuestos químicos ni las interacciones atómicas que se dan en ellos. La metáfora sería un iceberg, donde lo visible eres tú y lo sumergido es lo natural no consciente y quiero creer, me parece vislumbrar, su importancia en lo proxémico. Al iceberg lo maneja principalmente lo que no vemos de él.
Podemos asumir que la vida es propiedad de la materia cuando se dan las condiciones adecuadas y también que su aparición supone un salto cuántico o cualitativo al estado anterior, por lo tanto puede acontecer en cualquier parte del universo que cumpla tales o similares características, cabe destacar que otros marcos concebibles forman parte de la especulación propia de la ciencia ficción. Podemos hablar de ello con cierta propiedad ya que sabemos como son los seres vivos desde hace unos 4.000.000.000 años, a través de los registros históricos y la observación de nuestro entorno fósil y viviente.
La definición más sintética que se me ocurre: la vida es materia que se perpetúa en el tiempo mediante la replicación inexacta, generando diversidad individual dentro de una población interrelacionada y sometida a la selección natural dentro de un sistema biológico, dándose un proceso evolutivo donde la autorregulación tiende a un estado óptimo y perdurable de individuos, poblaciones y sistemas. En términos termodinámicos, una lucha contra el caos que permite la estabilidad en el tiempo, y en términos cibernéticos una concentración y compartimentación de la información en interrelación que sostiene la complejidad en forma de biodiversidad observable.
Parece complicado pero no lo es. Imagínate un prado donde pastan vacas, y han pastado durante generaciones, entonces lo que observas es el máximo de complejidad y diversidad que permite este estado por la intervención de las vacas. Píllate las tiras, los vacíos y las entrañas, lo cual implica no vacas, y espera.
Hay un potencial biológico y el sistema entra en sucesión en el tiempo, de hierbas, a arbustos, a arbolitos, a bosque cambiante y al final bosque estable con sus animalillos que también van por ahí. Esta expresión del potencial evolutivo se llama estado clímax y se caracteriza por máxima biodiversidad, máxima complejidad, mínima energía caótica, máxima información en interrelación con tendencia a la perpetuación mediante la autorregulación (es más fácil que se divorcien dos, que tres, que…k). Así los sistemas biológicos se autorregulan tendiendo a la máxima riqueza que permite el estado de partida y la presión selectiva ejercida (en el ejemplo, las vacas).
Piensa en alguien y quítale “la vaca”…..Ya lo ves eh! Rubén. Máxima sincronía vibracional, ya que no hay materia sin energía. El río fluye, y su propia música se actualiza y le lleva a la sinfonía.
Pero, dónde está ese ritmo en la naturaleza? Bien, puedes hacer tres cosas, sentarte y observarlo mediante la percepción, inventarte un sistema para medirlo que se adapte al método científico o buscarlo en fotografías a tiempo parado en el registro fósil, y para esto último puedes ir al museo de la ciencia.
Hay ahí una pieza excepcional, un ámbar de 25.000.000 años que contiene parte de una colonia de hormigas huyendo de la resina invasora de un árbol cercano, y que las pilló liberando la guardería de huevos y larvas en un intento de salvación. Puede observarse la sintonía grupal en movimiento, merecería la pena poder medirlo además de percibirlo. También impacta la sensación de inmanencia en el tiempo, pues esto mismo puede estar sucediendo ahora en la selva amazónica (el mismo lugar de donde procede el ámbar) con otras hormigas y la resina de otro árbol.
Junto a la pieza hay una explicación de lo sucedido desde poco antes de la inclusión, se ven unas hojas colgantes de donde cae la resina sobre el hormiguero, curiosamente en el mismo ámbar se observa un mosquito y esa explicación permite inferir que la caída de la resina lo atrapó en vuelo y cerrar así la lectura forense de la pieza fósil, si yo creyera en esta hipótesis como la más probable, jugaría cada día a la bonoloto. Si hubiera sido así las hormigas estarían rascándose la nariz o fumándose un cigarrillo y tendrían un aspecto más pompeyano. Pero hay ritmo y movimiento en forma de fotograma dentro de una película.
Creo más probable la irrupción de la resina descendiendo desde una parte leñosa de un árbol, progresando lentamente sobre un hormiguero cercano y arrastrando un mosquito incauto y cautivo. No es deducible sobre que parte del hormiguero empezó la invasión, pero sí que llegó hasta la guardería, probablemente tiempo después que se dispararan todas las alarmas que permitieron organizar el salvamento.
Este salvamento tiene una dinámica observable en base a esta segunda lectura dentro del terreno de la hipótesis: las hormigas en salvamento se olvidan de sí mismas y no huyen, priman la función del grupo sobre la propia existencia, mostrando instinto de conservación grupal en sintonía y actuando como un único organismo.
Ahora mismo y en un lugar cercano, existen parientes de las higueras que utilizan himenópteros (avispillas) para el transporte de polen y la fecundación de sus flores llamadas siconos, que son flores contenidas en un receptáculo y con un opérculo, vamos un higo inmaduro. En esas mismas flores viven unos nemátodos (gusanillos, muchos de ellos parasitarios de animales, incluido tú, y vegetales), que utilizan a las avispillas como vehículo para infestar otras flores. Habrá ahora mismo por ahí algunos hemípteros cargados con nemátodos adheridos a su abdomen buscando higos desocupados.
Bueno, “la resina no perdona”, y esa misma imagen se ha encontrado en piezas de ámbar formadas hace 20.000.000 años y 125.000.000 años. Tal vez estén emparentados filogenéticamente (es decir, tal vez haya una línea directa de descendencia) y sean parecidos en aspecto y estilo de vida, cosas de la evolución conjunta en sistemas estables. Repito, es más fácil que se divorcien dos, que tres, que…k, y si esto no es estabilidad en la complejidad de la selva subtropical…
También hay anécdotas simpáticas con el ámbar, pues se ha intentado extraer ácido desoxirribonucleico (ADN) de algunas inclusiones, en plan parque jurásico, y hasta se publicó en los medios que se había obtenido a partir de alguna muestra de insecto y que se habría la posibilidad de yo qué sé qué. Tras la extracción se estudió el grado de homología con especies de genoma leído (mejor que conocido) previamente, y de las cuales existen diversas bases de datos que permiten la comparación. El resultado de estos análisis es algo parecido a: Su ADN tiene un 98.2% de homología con el de la anaconda, un 93.8% con el de la rosa canina… y un 13.3% con el de una prima de Córdoba (Argentina). Pues bien, en el experimento anterior encontraron una gran homología entre el ADN extraído del ámbar y el de algunas especies de peces de agua salada.
Tardaron en reaccionar, pero finalmente tuvieron que admitir que se trataba de ADN de atún, concretamente de atún en lata. Efectivamente, debe de haber un momento para comer y otro para trabajar, en realidad la ambición está reñida con el conocimiento libre.
También se pueden encontrar anfibios, pececillos e insectos acuáticos y sus huevos y larvas en el ámbar debido a la existencia de hábitats acuáticos a gran altura dentro del bosque, en el seno de plantas epífitas, como las bromelias, que arraigan en troncos y ramas. Éstas forman una roseta basal con sus hojas alargadas de manera que permite la recogida del agua de lluvia y también de condensación, son muy útiles para diversas especies de anfibios que viven cerca del suelo para pillar insectos y trepan a gran altura para depositar sus huevos en ellas (a modo de ejemplo simplificado, la primera ranita que hizo eso no sabía que se estaba independizando del agua fluvial, tampoco sabía que estaba disminuyendo el índice de predación larvaria y que con menos huevos podía obtener el mismo éxito reproductivo y dedicarse otras cosas, en manos de la evolución y la selección natural estaba en condiciones de colonizar espacios imposibles en el estado anterior, con su maleta adaptativa bien cargadita se le habría un nuevo universo de posibilidades. Algo parecido a vivir en la muga, la frontera. Te suena?).
Debo añadir que las lluvias torrenciales que se producen en este entorno juegan un papel añadido debido a que pueden presentar fuerza suficiente para proyectar por los aires a los diversos animalillos que allí se encuentran, y habiendo árboles restañando sus heridas por doquier mediante la secreción de resina, nunca se sabe, de forma que podemos encontrar ámbares realmente variopintos y de difícil interpretación, siempre con el permiso del agua de lluvia que puede que se lo lleve todo por delante en forma de inundación estacional, aunque eso puede no ser un problema para las actuales hormigas de fuego amazónicas. Estas hormigas también tienen estrategias de huida grupal con barcaza incluida, sólo que la barcaza son ellas mismas. Veamos, en caso de inundación inminente comienzan rescatando a la reina y la mayor parte de crisálidas posibles en medio de una multitud de hormigas que, llegado el momento, unen sus patitas entrecruzándolas unas con otras entre todos sus individuos para construir una superficie viva y compacta; de manera, que cuando son arrastradas por el agua, forman una tupida red que les otorga una gran flotabilidad, ayudadas además por la retención de una película de aire discontinua entre ellas y la superficie del agua en movimiento.
A veces las adaptaciones de algunas especies a los ritmos de la naturaleza son sorprendentes y dignas de admiración, aunque también los cambios en el clima y la vegetación pueden ir acompañados de modificaciones del estilo de vida de algunas especies. Este es el caso de algunas parientas de las bromelias que fueron sometidas a una fuerte selección por regresión forestal de forma que viven actualmente sobre sustratos rocosos enraizando tenuemente y con una disponibilidad de nitrógeno muy inferior a la que significaba vivir en el bosque selvático. La selección natural las puso en el sendero, y encontraron este abastecimiento segregando enzimas proteolíticos, parecidos en función a nuestros enzimas digestivos, y también alguna sustancia pegajosa dentro del receptáculo asequible a diversos animalillos. Posiblemente en su maleta adaptativa existía el potencial que permitió el cambio, de agua para todos a comida para mí, vamos de piscina y fuente a estómago y cementerio en un plisplás. De forma que si eres rana no pongas tus huevos ahí, porque van a querer tu nitrógeno y no va a haber resina para hacerte una foto para la posteridad.
