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La Coctelera

De como se lo monta la vida.

Tercera leche.

24 Noviembre 2005

Sigamos con lo figurativo, la “tercera fuerza” es biológica y contiene las anteriores y añade propiedades a la materia. Cuando te miro, veo que eres un ser vivo y me digo “un hombre”, lo que no veo son tus compuestos químicos ni las interacciones atómicas que se dan en ellos. La metáfora sería un iceberg, donde lo visible eres tú y lo sumergido es lo natural no consciente y quiero creer, me parece vislumbrar, su importancia en lo proxémico. Al iceberg lo maneja principalmente lo que no vemos de él.

Podemos asumir que la vida es propiedad de la materia cuando se dan las condiciones adecuadas y también que su aparición supone un salto cuántico o cualitativo al estado anterior, por lo tanto puede acontecer en cualquier parte del universo que cumpla tales o similares características, cabe destacar que otros marcos concebibles forman parte de la especulación propia de la ciencia ficción. Podemos hablar de ello con cierta propiedad ya que sabemos como son los seres vivos desde hace unos 4.000.000.000 años, a través de los registros históricos y la observación de nuestro entorno fósil y viviente.

La definición más sintética que se me ocurre: la vida es materia que se perpetúa en el tiempo mediante la replicación inexacta, generando diversidad individual dentro de una población interrelacionada y sometida a la selección natural dentro de un sistema biológico, dándose un proceso evolutivo donde la autorregulación tiende a un estado óptimo y perdurable de individuos, poblaciones y sistemas. En términos termodinámicos, una lucha contra el caos que permite la estabilidad en el tiempo, y en términos cibernéticos una concentración y compartimentación de la información en interrelación que sostiene la complejidad en forma de biodiversidad observable.

Parece complicado pero no lo es. Imagínate un prado donde pastan vacas, y han pastado durante generaciones, entonces lo que observas es el máximo de complejidad y diversidad que permite este estado por la intervención de las vacas. Píllate las tiras, los vacíos y las entrañas, lo cual implica no vacas, y espera.

Hay un potencial biológico y el sistema entra en sucesión en el tiempo, de hierbas, a arbustos, a arbolitos, a bosque cambiante y al final bosque estable con sus animalillos que también van por ahí. Esta expresión del potencial evolutivo se llama estado clímax y se caracteriza por máxima biodiversidad, máxima complejidad, mínima energía caótica, máxima información en interrelación con tendencia a la perpetuación mediante la autorregulación (es más fácil que se divorcien dos, que tres, que…k). Así los sistemas biológicos se autorregulan tendiendo a la máxima riqueza que permite el estado de partida y la presión selectiva ejercida (en el ejemplo, las vacas).

Piensa en alguien y quítale “la vaca”…..Ya lo ves eh! Rubén. Máxima sincronía vibracional, ya que no hay materia sin energía. El río fluye, y su propia música se actualiza y le lleva a la sinfonía.

Pero, dónde está ese ritmo en la naturaleza? Bien, puedes hacer tres cosas, sentarte y observarlo mediante la percepción, inventarte un sistema para medirlo que se adapte al método científico o buscarlo en fotografías a tiempo parado en el registro fósil, y para esto último puedes ir al museo de la ciencia.

Hay ahí una pieza excepcional, un ámbar de 25.000.000 años que contiene parte de una colonia de hormigas huyendo de la resina invasora de un árbol cercano, y que las pilló liberando la guardería de huevos y larvas en un intento de salvación. Puede observarse la sintonía grupal en movimiento, merecería la pena poder medirlo además de percibirlo. También impacta la sensación de inmanencia en el tiempo, pues esto mismo puede estar sucediendo ahora en la selva amazónica (el mismo lugar de donde procede el ámbar) con otras hormigas y la resina de otro árbol.

Junto a la pieza hay una explicación de lo sucedido desde poco antes de la inclusión, se ven unas hojas colgantes de donde cae la resina sobre el hormiguero, curiosamente en el mismo ámbar se observa un mosquito y esa explicación permite inferir que la caída de la resina lo atrapó en vuelo y cerrar así la lectura forense de la pieza fósil, si yo creyera en esta hipótesis como la más probable, jugaría cada día a la bonoloto. Si hubiera sido así las hormigas estarían rascándose la nariz o fumándose un cigarrillo y tendrían un aspecto más pompeyano. Pero hay ritmo y movimiento en forma de fotograma dentro de una película.

Creo más probable la irrupción de la resina descendiendo desde una parte leñosa de un árbol, progresando lentamente sobre un hormiguero cercano y arrastrando un mosquito incauto y cautivo. No es deducible sobre que parte del hormiguero empezó la invasión, pero sí que llegó hasta la guardería, probablemente tiempo después que se dispararan todas las alarmas que permitieron organizar el salvamento.

Este salvamento tiene una dinámica observable en base a esta segunda lectura dentro del terreno de la hipótesis: las hormigas en salvamento se olvidan de sí mismas y no huyen, priman la función del grupo sobre la propia existencia, mostrando instinto de conservación grupal en sintonía y actuando como un único organismo.

Ahora mismo y en un lugar cercano, existen parientes de las higueras que utilizan himenópteros (avispillas) para el transporte de polen y la fecundación de sus flores llamadas siconos, que son flores contenidas en un receptáculo y con un opérculo, vamos un higo inmaduro. En esas mismas flores viven unos nemátodos (gusanillos, muchos de ellos parasitarios de animales, incluido tú, y vegetales), que utilizan a las avispillas como vehículo para infestar otras flores. Habrá ahora mismo por ahí algunos hemípteros cargados con nemátodos adheridos a su abdomen buscando higos desocupados.

Bueno, “la resina no perdona”, y esa misma imagen se ha encontrado en piezas de ámbar formadas hace 20.000.000 años y 125.000.000 años. Tal vez estén emparentados filogenéticamente (es decir, tal vez haya una línea directa de descendencia) y sean parecidos en aspecto y estilo de vida, cosas de la evolución conjunta en sistemas estables. Repito, es más fácil que se divorcien dos, que tres, que…k, y si esto no es estabilidad en la complejidad de la selva subtropical…

También hay anécdotas simpáticas con el ámbar, pues se ha intentado extraer ácido desoxirribonucleico (ADN) de algunas inclusiones, en plan parque jurásico, y hasta se publicó en los medios que se había obtenido a partir de alguna muestra de insecto y que se habría la posibilidad de yo qué sé qué. Tras la extracción se estudió el grado de homología con especies de genoma leído (mejor que conocido) previamente, y de las cuales existen diversas bases de datos que permiten la comparación. El resultado de estos análisis es algo parecido a: Su ADN tiene un 98.2% de homología con el de la anaconda, un 93.8% con el de la rosa canina… y un 13.3% con el de una prima de Córdoba (Argentina). Pues bien, en el experimento anterior encontraron una gran homología entre el ADN extraído del ámbar y el de algunas especies de peces de agua salada.

Tardaron en reaccionar, pero finalmente tuvieron que admitir que se trataba de ADN de atún, concretamente de atún en lata. Efectivamente, debe de haber un momento para comer y otro para trabajar, en realidad la ambición está reñida con el conocimiento libre.

También se pueden encontrar anfibios, pececillos e insectos acuáticos y sus huevos y larvas en el ámbar debido a la existencia de hábitats acuáticos a gran altura dentro del bosque, en el seno de plantas epífitas, como las bromelias, que arraigan en troncos y ramas. Éstas forman una roseta basal con sus hojas alargadas de manera que permite la recogida del agua de lluvia y también de condensación, son muy útiles para diversas especies de anfibios que viven cerca del suelo para pillar insectos y trepan a gran altura para depositar sus huevos en ellas (a modo de ejemplo simplificado, la primera ranita que hizo eso no sabía que se estaba independizando del agua fluvial, tampoco sabía que estaba disminuyendo el índice de predación larvaria y que con menos huevos podía obtener el mismo éxito reproductivo y dedicarse otras cosas, en manos de la evolución y la selección natural estaba en condiciones de colonizar espacios imposibles en el estado anterior, con su maleta adaptativa bien cargadita se le habría un nuevo universo de posibilidades. Algo parecido a vivir en la muga, la frontera. Te suena?).

Debo añadir que las lluvias torrenciales que se producen en este entorno juegan un papel añadido debido a que pueden presentar fuerza suficiente para proyectar por los aires a los diversos animalillos que allí se encuentran, y habiendo árboles restañando sus heridas por doquier mediante la secreción de resina, nunca se sabe, de forma que podemos encontrar ámbares realmente variopintos y de difícil interpretación, siempre con el permiso del agua de lluvia que puede que se lo lleve todo por delante en forma de inundación estacional, aunque eso puede no ser un problema para las actuales hormigas de fuego amazónicas. Estas hormigas también tienen estrategias de huida grupal con barcaza incluida, sólo que la barcaza son ellas mismas. Veamos, en caso de inundación inminente comienzan rescatando a la reina y la mayor parte de crisálidas posibles en medio de una multitud de hormigas que, llegado el momento, unen sus patitas entrecruzándolas unas con otras entre todos sus individuos para construir una superficie viva y compacta; de manera, que cuando son arrastradas por el agua, forman una tupida red que les otorga una gran flotabilidad, ayudadas además por la retención de una película de aire discontinua entre ellas y la superficie del agua en movimiento.

A veces las adaptaciones de algunas especies a los ritmos de la naturaleza son sorprendentes y dignas de admiración, aunque también los cambios en el clima y la vegetación pueden ir acompañados de modificaciones del estilo de vida de algunas especies. Este es el caso de algunas parientas de las bromelias que fueron sometidas a una fuerte selección por regresión forestal de forma que viven actualmente sobre sustratos rocosos enraizando tenuemente y con una disponibilidad de nitrógeno muy inferior a la que significaba vivir en el bosque selvático. La selección natural las puso en el sendero, y encontraron este abastecimiento segregando enzimas proteolíticos, parecidos en función a nuestros enzimas digestivos, y también alguna sustancia pegajosa dentro del receptáculo asequible a diversos animalillos. Posiblemente en su maleta adaptativa existía el potencial que permitió el cambio, de agua para todos a comida para mí, vamos de piscina y fuente a estómago y cementerio en un plisplás. De forma que si eres rana no pongas tus huevos ahí, porque van a querer tu nitrógeno y no va a haber resina para hacerte una foto para la posteridad.

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22 Noviembre 2005

10.000.000.000 años, más o menos, le costó a ese plasma subatómico expansivo dar lugar a nuestro sistema solar, para ello fue necesario el enfriamiento y la actuación de las cuatro fuerzas como protagonistas principales, lo que permitió la aparición de los elementos químicos así como su organización en moléculas compuestas más o menos complejas.

Podemos ya fijar un principio inalterable, el enfriamiento permite la emergencia de la complejidad, en términos cibernéticos la cantidad de información contenida por la materia incrementa en función de su complejidad, así como también incrementa la diversidad observable y la estabilidad atómico-molecular en el tiempo.

Bien la evolución de la materia en términos fisicoquímicos podemos observarla en sus polaridades: DE caliente/caótico/indiferenciado/simple/lábil/monótono A frío/organizado/definido/complejo/estable/diverso.

Esta visión, de la evolución de la materia en este universo va ser un coñazo útil para seguir describiendo los futuros saltos cualitativos o cuánticos en este proceso evolutivo que nos va a traer la vida y la conciencia. En realidad estoy hablando de la conciencia humana, y tal vez prehumana, ya que entiendo que es extremadamente difícil establecer en que momento de la evolución un ser vivo es consciente de que es, es más cada vez me siento más cerca de la idea de que la simple existencia conlleva inherentemente algún tipo de conciencia (para un niño, una medusa, un cristal de amatista o un rayo de tormenta). Sólo que nos faltan traductores….o perceptores porque algo hay de común entre sentir la coincidencia grupal en el TCI, escuchar una música especial, conectar con otra persona, desnudarte con los ojos cerrados bajo un almez, observar a un bebé o la piedad, callarse y pararse en un bosque y también en un desierto, acariciar una piel (vale Rubén ya paro lo interminable).
Te hace vibrar, como ir a caballo sobre la misma ola que no para, o como dijo el poeta “el rayo que no cesa”.
Ahora pienso en la “oda al pan” de Neruda que me diste a conocer. Cuando el pan eres tú mismo y así te percibes te encuentras ante el abismo de tu propia trascendencia, sólo un acto de fe te permite dar un paso en el vacío, un salto fértil en la nada.
Está descrito en muchas escrituras y aún está por llegar (por si alguien duda de la sabiduría de nuestros ancestros!).

Mucho tiempo anduve yo oyendo que llamaban a la puerta y el miedo no me dejó abrir, ¿qué carajo habría allá fuera?, ¿qué mal querría para mí?, ¿qué monstruo me esperaría al abrir? (preguntas figurativas, nunca pensé eso exactamente). Algo cambió y necesité desnudarme bajo un almez con los ojos cerrados y el sol acariciándome la piel, pies desnudos sobre la hierba y la tierra de La Plana, me dejé llevar. Claudio dice en su cuento que cuando abres la puerta aparece el ángel de la guarda, yo la abrí sin siquiera ser consciente de ello y encontré la naturaleza, mi propia naturaleza y la providencia se me apareció en lo cotidiano, pequeño y sublime a la vez al menos por un ratito. Como un caballo que… o como dijo el cantor, “…si no creyera en la balanza, en la razón del equilibrio, si no creyera en el delirio, si no creyera en la esperanza, si no creyera en mi camino, si no creyera en mi sonido, si no creyera en mi silencio, si no creyera en lo que creo, si no creyera en lo más puro, si no creyera en cada herida, si no creyera en lo que rompe, si no creyera en lo que esconde, hacerse hermano de la vida, si no creyera en quien me escucha, si no creyera en lo que duele, si no creyera en lo que quede, si no creyera en lo que lucha. Qué cosa fuera la maza sin cantera, un amasijo hecho de cuerdas y tendones, un revoltijo de carne con madera…” Joder, cuánto me está costando y no sé hacia donde voy, Rubén.

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21 Noviembre 2005

así nació el universo. carta a Rubén con ritmo.

Ei Rubén, ahí va eso que hemos estado hablando sobre la vibración subyacente a todo proceso personal/grupal y que puede ser visto, como le sucedió con aquella estudiante que se miró centenares de veces la misma grabación cinematográfica hasta darse cuenta del ritmo que había en la interacción entre personas, y como sucede en tus talleres cuando varias personas coinciden en que hay momentos donde se produce algo parecido a una sincronicidad/coincidencia expresiva. Es curioso que cuando andas buscando eso, y no surge, parece que hay algo que chirría y cuando se produce resulta placentero y potente, abriéndose un espacio de entrega en el que dejarse llevar permite la emergencia de algo nuevo acompañado de satisfacción y placer dentro del grupo.

Pues, por algo será. Entonces cabe acercarse a su definición, puede establecerse un método que permita detectarlo/medirlo y pueden observarse sus propiedades. Sólo nos hace falta un marco adecuado compuesto de experiencia y conocimiento.

La experiencia se da y se ve tanto en tus talleres como cuando los masai celebran/sellan sus procesos grupales mediante una confluencia de todos en sus saltos o cuando los cazadores-recolectores siberianos entran en estados alterados a través del ritmo de la percusión (estar despierto con tu cerebro en actividad onírica, como si te chutas con psilocibina u otras drogas).

Esto no es nuevo, te comenté que cuando nuestros ancestros dejaron las cuevas y se hicieron sus primeras casitas conocían, como tú y yo no podemos ni tan solo imaginar, las propiedades del proceso grupal que hasta entonces fue exclusivamente cavernícola.
En un asentamiento neolítico, creo que en gran Bretaña, pudieron suplir todo lo que aportó su estancia en cuevas salvo una cosa, la sala de trances/rituales, de forma que éste poblado estaba formado por viviendas de piedra y una cuevita artificial de sección troncocónica excavada en roca con dos puntos característicos, uno para el músico de percusión y otro para el chamán. Bien, se midió el efecto de diferentes ritmos mediante osciloscopios y lectores de ondas cerebrales y realmente determinadas percusiones producían alteración de conciencia (según las ondas cerebrales observadas, había actividad onírica en un estado de vigilia atenta, estar despierto y estar dormido a la vez, inconsciente y realidad en el mismo plano) como actualmente sucede con los chamanes siberianos para sus cosas (imagínatelos anteriormente buscando cuevas, si no sonaban bien….).

Ahora pienso en uno de los directores de Atapuerca, l’Eudald Carbonell, que anda defendiendo la tesis que hasta ahora nos hemos hominizado y ahora estamos en condiciones de humanizarnos. El hombre piensa que la evolución actuará mediante la selección natural sobre nosotros los occidentales, madre de Dios, se olvida del resto de la humanidad!!!!!!
Dentro de mogollón de años a lo mejor se han seleccionado los esquimales, los pigmeos o los masai o no o vete a saber, pero éstos hombres y los registros paleoantropológicos nos dicen que fuimos y somos humanos, humanizados y humanistas (no sé si nosotros pero hay grupos, dicen primitivos, que sí).
No ve lo que tiene delante de los ojos en forma de registros fósiles humanos antiguos y de otras gentes actuales!
Está confuso y endiosado y sale en la tele con su blablabla. Corramos!

En fin, creo que no hay que hacer nada más que aprender de estas gentes, de su adaptación a la naturaleza y de su capacidad de pervivencia, y esto incluye reconocer la vibración natural que tanto domina quien está más en contacto con los ritmos de la naturaleza.

Hasta aquí la experiencia, ahora el conocimiento porque si esto es así habrá que describirlo en términos de materia y energía de nuestro propio universo y desde el conocimiento científico que a su vez los entiende. Sólo cabe coger carrerilla y empezar por el principio, es decir el Big Bang.

Imagina un espacio infinitesimal tendente a cero y una masa tendente a infinita contenida en él dentro de un sin tiempo, también imagina un simbólico corredor de 100 metros lisos esperando el disparo y ponlo todo junto (si quieres intentarlo…).

Disparo, aparece tiempo, espacio, materia, antimateria, energía y cuatro fuerzas que lo van a modelar a partir de ahora repartiéndose el trabajo en el tiempo. Todo ello en una burbuja que corresponde a nuestro universo (a lo mejor hay más universos con otras propiedades, algo parecido a las burbujas en la espuma sin posibilidad de fusión ni contacto, todas son y no saben de las otras, por eso alguien estableció el principio que el universo existe porque estamos aquí para observarlo, los otros, si los hay, pues “tres pedres”). Así nació tu cosa, el ritmo.

Fue un nacimiento defectuoso, asimétrico y por eso estamos aquí hablando. Te explico, entre las fracciones 0.00000000000000000000000000000000000000000001 y 0.00000000000000000000000001 del primer segundo actuó principalmente la fuerza correspondiente a las interacciones nucleares fuertes produciéndose el encuentro de materia y antimateria con su consecuente desaparición. Si el nacimiento hubiera sido simétrico la consecuencia habría sido la nada, pero gracias a Dios, que vendría después, había una motita de polvo en la casa. Desde entonces la imperfección, el azar y la necesidad han regido este universo con sus electrones negativos y zurdos, aunque durante el ratito anterior los hubo positivos y diestros.

Consecuencia de ello, se perdió masa que aún están buscando y quieren medir porque si se perdió mucha este universo se irá dilatando infinitamente hasta resfriarse de puro frío y diluirse en la nada, y si hay suficiente por efecto de otra de las fuerzas, la gravitatoria, se contraerá hasta el principio, como el atleta de antes más cansado corriendo hacia atrás hasta escuchar el disparo al revés, “orapsid” y adiós. Actualmente la fuerza gravitatoria y la electromagnética son las que más actúan sobre nosotros, y por ahí debe andar la cosa.

En fin, por aquí hay 100.000.000.000 galaxias con 100.000.000.000 estrellas cada una, es decir 1.000.000.000.000.000.000.000.000.000 estrellas, un sol, una tierra y un Rubén. Los planetas aún los están contando, aunque parece que planetas y vida son propiedad de la materia y la energía en este universo cuando se enfría, matizo porque podía no haber sido así por la propia incertidumbre al nacer el universo.

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Mi nombre es Jesús, vivo en Vic (Barcelona), soy biólogo y trabajo con bacterias casi todo el día. Tengo dos hijas preciosas y estoy escribiendo sobre las cosas de la vida desde una perspectiva biológica con cierto ritmo.

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